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Fabrican prótesis 3D y biodegradable con materiales sustentables: Conoce el testimonio de un paciente

En el laboratorio Make it de la Facultad de Ingeniería de la Universidad San Sebastián (USS), un grupo de académicos fabricó un nuevo tipo de prótesis con la que apuestan mejorar la calidad de vida de los pacientes chilenos que han sufrido la amputación de una extremidad inferior.

Bajo el contexto en que acceder a una prótesis definitiva en Chile es un proceso que puede demorar años y cuyo costo en casos puede bordear hasta los $10 millones de pesos, docentes de terapia ocupacional crearon una prótesis 3D más estética y funcional.

El prototipo fue elaborado a partir del Plástico PLA, un termoplástico biodegradable reconocido por ser amigable con el medio ambiente constituido por resinas vegetales.

A través de la metodología design thinking se llevó a cabo el diseño de la prótesis. Según Carlos Escobar, director del área de Innovación y Tecnología de la Facultad de Ingeniería y Tecnología de la USS, al prototipo se le agregó “valor con el material utilizado. Porque no sólo es económico y uno de los más versátiles en la impresión 3D, sino que es sustentable con el medio ambiente al ser biodegradable”.   

“La diferencia con respecto a las prótesis finales es abrumadora en cuanto a precio y la incorporación de otros valores agregados, como la resistencia mecánica y la sustentabilidad”, añadió Escobar.

Si bien Fonasa y otros servicios como Senadis ayudan a financiar la cobertura, la iniciativa universitaria también busca suplir los tiempos de espera de un paciente en tratamiento, considerando que esto lo obliga “a permanecer en una silla de ruedas viendo limitado su nivel de participación en distintas actividades, independiente de la edad que tenga, llegando a perder su potencial funcional y ocupacional”, dijo la directora de la carrera de Terapia Ocupacional de la USS, Katherine Vásquez.

El testimonio de Víctor León

La prótesis ya le cambió la vida a Víctor León (68), ex carabinero y guardia de seguridad. Víctor tiene hipertensión y diabetes, y cuando se hizo una herida en el dedo de un pie que comenzó a ponerse negro (necrosis), no adivinó cuáles serían las consecuencias.

“Fui al consultorio y me derivaron al hospital Barros Luco. Me vio un médico porque tenía el dedo seminegro, yo no pensaba que fuera a ser tanto, pero al otro día me operaron y sacaron el dedo. Me dieron el alta, pero mi señora vio que los otros dedos también se estaban poniendo negros. Finalmente en el hospital Dipreca me amputaron la pierna por debajo de la rodilla. Imagínese. Ahí se me vinieron los años encima”, señaló al sitio de la USS.

En ese recinto de salud conoció al profesor de Terapia Ocupacional USS, Andrés López. “Me fue sanando paso a paso, porque me dijo que no era de un día para otro, pero con ejercicios y terapia me fui acostumbrando. Me ayudó harto a la recuperación general. Gracias a ese tratamiento salí adelante y ahora estoy con una prótesis”, cuenta.

La primera prótesis que utilizó fue elaborada por el docente USS a partir de termoplástico y madera, “instrumento funcional e importante para que no quedara postrado, pero poco estético y de materiales caros”, dijo López.

Finalmente, a Víctor León se le fabricó la prótesis 3D. Actualmente camina solo, apoyado con bastones, pero se siente optimista y dice: “Dios me ha puesto a todas las personas correctas. No me ha dejado solo, así que estoy bien”.

Con este nuevo producto, para el terapeuta ocupacional Andrés López, se marca un antes y un después: “Le damos respuesta a una necesidad sentida de los pacientes de no poder comprarse una prótesis rápido porque son costosas, aparatosas o están fuera de los sistemas de protección social  o, si están dentro, deben esperar mucho. Entonces ofrecerle esta prótesis 3D es una posibilidad terapéutica espectacular”.

Los próximos pasos que se propusieron el equipo es explorar nuevas soluciones que combinen la ciencia de la salud con la tecnología. Como también generar instancias de colaboración con campos clínicos.

Iniciativas destacadas

El trabajo realizado por los docentes de la Universidad San Sebastián no es el único que se enfoca en la creación de prótesis sustentables que sean accesibles para las personas.

Ejemplo de esto es la Fundación Prótesis 3D, que desde 2016 se dedica a la fabricación y entrega de prótesis (de mano) sin costo y personalizadas a las personas con situación de discapacidad. Cada artículo se construye con plástico derivado de residuos vegetales para que sean biodegradables y libres de toxicidad.

La directora de la fundación, Daniela Retamales, se convirtió en la primera mujer chilena y quinta representante del país en ser seleccionada por la red Laurete Global Fellows de Youth Action Net (premios YAN), que reconoce el trabajo de 20 jóvenes a nivel mundial que se han destacado por ser líderes sociales.

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