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¿Efecto de la movilidad cotidiana? La congestión vehicular en Santiago está lejos de acabarse 

Santiago es una ciudad con serios problemas de congestión vehicular. Un estudio de la compañía holandesa TomTom que monitoreó el tráfico de las principales metrópolis del mundo, colocó a la capital de Chile en el lugar 17 de las 390 ciudades más congestionadas del planeta.

Dicho informe, elaborado en marzo del 2017, coloca a la ciudad en el segundo lugar de Sudamérica, por debajo de Río de Janeiro, y señala que los santiaguinos pasan en promedio 187 horas al año en un taco; es decir, desperdician casi ocho días anuales arriba de un auto con calles atochadas de tacos, afectando su bienestar y calidad de vida.

Sin duda, los desplazamientos por Santiago son inevitables, y se da sobre todo por razones de trabajo y de estudio. Pero ¿se puede hacer algo para evitar todo el estrés que conlleva el tráfico?

Entre los especialistas  se engloba este fenómeno como “movilidad cotidiana”, concepto que se refiere a los desplazamientos diarios que la población realiza habitualmente.

Para Jorge Espinoza, académico de Cartografía de la Universidad Tecnológica Metropolitana (Utem), la “movilidad cotidiana” no afecta solo a Santiago, es un problema también para ciudades intermedias de nuestro país.

“Si bien se visualizan diversos puntos críticos, no se puede enmarcar solo en éstos debido que esta situación debe ser necesariamente mirada como un todo urbano, donde los desplazamientos cotidianos, especialmente aquellos que se hacen para satisfaces necesidades particulares, condicionan esta dinámica la que además se va modificando y evolucionando a través del tiempo, lo que requiere una visión y análisis más constante y profundo”, enfatizó Espinoza.

La movilidad cotidiana: un problema endémico

El 5 de diciembre se llevó a cabo en la Universidad Tecnológica Metropolitana el Seminario de Movilidad cotidiana: ¿Un problema endémico?

El encuentro convocó a una serie de expositores de distintas disciplinas, con el objetivo de identificar, analizar y comprender los factores y tendencias futuras de las problemáticas relativas a la concentración demográfica, la congestión vehicular y la disminución de la movilidad, enfocándose sobre todo en el problema de la Región Metropolitana.

El título del evento instala la pregunta si es que la movilidad cotidiana es un problema que puede prolongarse. De acuerdo a Jorge Espinoza, el planteamiento tuvo como respuesta en el seminario de que “corresponde a una situación de carácter grave que podría transformarse en endémica a corto plazo”.

Entre los expositores del Seminario estuvieron Carlos Urriola, coordinador Nacional de Planificación y Desarrollo Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones, que planteó la necesidad de reconocer que el espacio urbano es limitado, y que se deben generar los incentivos y la infraestructura para que el ciudadano use el modo de transporte más eficiente para la ciudad, y entender que la ciudad tiene más complejidad y la tecnología permite hacerse cargo de estas complejidades de las ciudades.

Por otro lado, Álvaro Miranda, académico de la Escuela de Ingeniería en Transporte y Tránsito de la Utem sostuvo que “Se requiere una Institucionalidad que concentre atribuciones y responsabilidades,  para generar un sistema de transporte con un prisma regional e integrador de toda la ciudad”.

Otro invitado fue Rubén D. Solano, colombiano especialista en organización y desarrollo Comunitario y Magíster en Ciencias Políticas.

Solano compartió su experiencia profesional en Medellín, que no figura en el listado mundial realizado por TomTom. De acuerdo a él, “la experiencia de Medellín es la historia de una alianza entre los Gobiernos Locales, la Comunidad, la Empresa y el mundo Académico, que se atrevieron a trabajar juntos para cambiar la sociedad, apostando por la transformación de la ciudad con base en la Educación y la Renovación Urbana, la Integración Social”,

Sostuvo que para mejorar la movilidad se requiere también sentido de pertenencia, respeto y cuidado por los bienes, servicios y espacios públicos y planificación, gestión y fiscalización de obras y servicios con la comunidad.

Finalmente, Jorge Espinoza indicó “el comportamiento espacial de los habitantes de la ciudad de Santiago tiene una relación directa con la percepción y valoración subjetiva que dicha población hace de este paisaje urbano. Dicha vinculación puede ser medida, analizada y sistematizada a través de herramientas cartográficas, posibilitando un  análisis integrado y reflexivo en la búsqueda de estrategias  y mecanismos de acción en los procesos de planificación directa y participativa”.

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