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Conoce el proyecto que busca cuidar la salud de la población que vive cerca de los residuos mineros

En Chile la presencia de los minerales en la tierra es abundante. Para extraer estas piedras del suelo y dar con su mayor grado de pureza, se realizan una serie de procesos en que todo lo desechado pasa a los residuos mineros.

Los residuos están categorizados entre peligrosos, donde están todos los materiales con efectos corrosivos, reactivos, inflamables y tóxicos; y los masivos, que son los depósitos de relaves.

En este tipo de residuo el 99 % de la masa total son elementos formadores de roca y  el  1%  son componentes que podrían ser dañinos. Sin embargo, en nuestro país hay un aspecto a considerar: de acuerdo al Sernageomin, se producen más de un millón de toneladas diarias de relave.

Con estas cifras, el trabajo de María Carolina Parodi D. , académica e investigadora de sustentabilidad y medio ambiente de la Universidad Tecnológica Metropolitana, adquiere relevancia. Junto a un grupo de investigadores, propone un plan que se encargue de la exposición que puede sufrir la población a sustancias dañinas que se concentren en tranques de relave específicamente cuando hay potencial exposición al arsénico.

 

En Chile se producen más de un millón de toneladas diarias de relave

“Estamos trabajando en el diseño de una metodología de evaluación de riesgo en la salud de las personas por exposición a depósitos arsenicales masivos. Se diferencia a lo que propone el Ministerio de Salud, porque incluimos hacer pruebas de suelo de bioaccesibilidad y biodisponibilidad”, señala Parodi.

Con ese punto, el objetivo del proyecto es generar una lista de áreas prioritarias a nivel nacional, al incluir un estudio de riesgo a la salud en proyectos vigentes en el Sistema de Evaluación Ambiental (SEA) para todos los sectores de la industria, incluyendo los que estén bajo aprobados con resolución de calificación ambiental (con RCA vigentes).

Revisando la base de datos geoquímica de Sernageomin, se detecta que el  85% de todos los depósitos nacionales se distribuyen mayoritariamente entre la III y IV región , por tanto podría haber mayor exposición al arsénico. Aquí también se detecta que en la Región Metropolitana (región más poblada a nivel nacional) , se concentran tranques de  mayor volumen de estos residuos mineros, donde la población puede verse afectada por la cercanía de este tipo de residuo, como es el caso de los tranques de Ovejería y Las Tórtolas.

Tomando en cuenta que el arsénico es un carcinógeno humano, la idea del proyecto es poder “evaluar y cuantificar el riesgo potencial de los sectores aledaños a los depósitos arsenicales”.

Ley de Suelo y Pasivos Ambientales

Pero, ¿por qué se pueden colocar relaves cerca de una población? Parodi afirma que el problema radica en que el suelo, a diferencia del aire y del agua, en Chile no tiene una normativa propia que regule esta materia.

“Al no tener  una norma de suelo propia,  existen diversos tipos de valores de referencia, como valores guía, valores de intervención, valores de limpieza, valores de corte, entre otros. Cada uno de estos tiene distintos usos e implicancias si es que son superados, de acuerdo a lo establecido en los países en los que estas normativas rigen, por tanto, cada proyecto, usará la que más se adecue a sus requerimientos  sin  necesidad de presentar un estudio de riesgo  a la salud”, dice

La académica afirma que si bien tener el 1% de elementos perjudiciales para la salud en los relaves no lo hace calificar como un residuo peligroso, “hay tranques gigantes como El Mauro (R. Coquimbo) por ejemplo, donde puedes tener unos niveles de concentración muy pequeños, pero en volumen de masa pueden ser gigantescos y puede ocasionar un potencial impacto a la salud por exposición crónica  en el largo plazo”.

Tranque El Mauro, Región de Coquimbo

Por eso, la iniciativa busca que se tome en cuenta el emplazamiento geográfico, que consiste en “tomar en cuenta la cantidad de poblaciones o la distancia a los tranques, entre otros factores de riesgo, ya que es importante que se considere la construcción de tranques en lugares que no generen vulnerabilidad a las personas”.

Además indica que se necesita una ley de pasivos ambientales, considerando que hay cerca de 150 depósitos que quedaron abandonados y que pasaron a ser pasivos ambientales.

“No hay una norma que regule este tema, y uno no quiere que se repitan casos como el depósito de Las Palmas, que se vino abajo tras el terremoto y donde fallecieron personas. En un país tremendamente sísmico como el de nosotros hay que preocuparse más de la estabilidad física y  química de estos tranques”.

La fase dos del proyecto contempla,  en colaboración  con la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Chile y Sernageomin, tomar muestras en poblados cercanos a los relaves identificados en áreas prioritarias y “sí efectivamente hay sectores con más riesgo nos gustaría aportar proponiendo medidas de gestión y uno de ellas es colaborar en una propuesta de norma de suelo que regule  esta materia”.

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